Hace más de mil años, sobre una pequeña elevación junto al río, comenzó a levantarse lo que hoy conocemos como el Castillo de Buñol.
Nació como fortaleza defensiva en plena Edad Media, en una tierra de frontera, y con el paso del tiempo se transformó, poco a poco, en el corazón de un pueblo que fue creciendo a su alrededor.
Ese primer núcleo de población, que se formó al abrigo del castillo, dio origen al actual barrio del Castillo. En sus comienzos era un pequeño conjunto de casas encajado entre barrancos, calles empinadas y pasos estrechos. Con el correr de los siglos, el pueblo fue expandiéndose: primero hacia el río, luego hacia caminos y rutas comerciales, y más adelante, ya en el siglo XX, hacia nuevas zonas y barrios. Pero ese primer asentamiento, con sus muros de piedra y su historia silenciosa, sigue siendo el alma de Buñol.
Lo que hace especial a este barrio es que no sólo creció junto a la fortaleza, sino que en algún momento la incorporó como parte viva de su tejido urbano. A finales del siglo XII, la población civil comenzó a habitar dentro del propio castillo, dándole un nuevo sentido: de bastión militar pasó a convertirse en eje de comunicación y convivencia.
Ya en el siglo XX, y tras siglos de vida y transformación, se emprendió un ambicioso proceso de restauración del castillo impulsado por la histórica Asociación Procastillo, liderada por Facundo Tomás Martí. Aquel sueño de convertirlo en un centro cultural para el pueblo supuso también la expulsión de sus últimos habitantes. Hoy sólo quedan algunas casas vacías en ruinas y unos pocos vestigios de aquella vida cotidiana entre muros centenarios.
Esa pérdida no fue solo material, también fue simbólica. Porque el castillo y su barrio forman una unidad inseparable. Por eso, la actual asociación, nacida en 2015 y reactivada en 2022, recoge aquel espíritu inicial, ampliando su mirada para incluir no solo la defensa y recuperación del castillo, sino también la del barrio que le dio vida.
Queremos un castillo vivo, y un barrio vivo.
Un lugar donde la historia no sea solo recuerdo, sino presente y futuro.
Por eso apostamos por la rehabilitación de sus casas, la recuperación de sus calles, la creación de espacios culturales y de ocio, la vuelta de servicios, la dinamización del comercio y el impulso del turismo respetuoso.
Porque creemos que este rincón, origen del pueblo de Buñol, merece ser cuidado y celebrado.
Y en este empeño no estamos solos. Contamos con todas las personas que comparten este sueño, y reclamamos a las administraciones públicas los medios necesarios para hacerlo realidad.
