Elementos defensivos del Castillo de Buñol

Arquitectura para la guerra

Basado en 1«El Castillo de Buñol y la evolución del valor defensivo», de Francisco Blay García.

El Castillo de Buñol, uno de los mejor conservados de la Comunidad Valenciana, no es solo una joya arquitectónica: es una auténtica máquina de guerra medieval, integrada por numerosos elementos defensivos.

Para entender esta afirmación hay que analizar el contexto tecnológico militar en el que fue creado, y cómo evolucionó hasta su estado actual.

Levantado en estilo gótico sobre una cresta rocosa entre dos barrancos, combina defensas naturales y elementos constructivos ideados para controlar el territorio y resistir asedios. Sin embargo, su historia demuestra que no todo en su diseño fue perfecto, y que ciertos condicionantes acabaron marcando su destino.


Un emplazamiento estratégico… y problemático


Durante los siglos XIII y XIV, su ubicación le otorgaba un valor estratégico: controlar, al menos teóricamente, las comunicaciones entre la huerta de Valencia y la meseta castellana, por el paso del camino Real de Valencia por la parte alta de la población y a su vez el control visual de la Hoya de Buñol, complementado por el castillo de Macastre. La cresta donde se asienta, flanqueada por paredes de toba calcárea casi verticales, proporcionaba una defensa natural formidable. Pero esa misma posición lo dejaba expuesto a colinas cercanas, principalmente la situada al otro lado del Barranco de los Mudos —los llamados padastros— desde las que era vulnerable a la artillería de asedio, incluso antes de la generalización de la pólvora.


La explicación más aceptada sobre la ubicación del castillo, pese a sus evidentes defectos estratégicos, es que —como ocurrió en otras zonas con mayoría de población musulmana durante la segunda mitad del siglo XIII— estas fortalezas cumplían también una función represiva, probablemente prioritaria, frente a la población local. Hay que recordar que en la Hoya de Buñol, igual que en la Muela de Cortes o en el Valle de la Gallinera, la población fue mayoritariamente musulmana hasta la conversión forzosa al cristianismo en la segunda mitad del siglo XVI. Una conversión que, al no consolidarse, desembocó en su expulsión a comienzos del siglo XVII, lo que provocó la despoblación de estas zonas.


Un sistema defensivo compartimentado


El programa defensivo se basaba en dividir el castillo en tres recintos, dos de ellos separados por fosos excavados en la roca:

Recinto Bajo o Huerto del Castillo: Separado originalmente del principal por una línea de muralla con puerta fortificada situada en las cercanías de la capilla (actualmente desaparecidas). Contaba con una torre en su parte Sur que defendía la salida a la villa. En este recinto existían huertos, aljibe y un trull de vino.

Primer recinto: defendido por un foso ancho y dos torres flanqueantes que controlaban el acceso. La puerta contaba con dispositivos como ladronera, rastrillo y puerta reforzada con elementos metálicos y tranca. Tres potentes bestorres, abiertas hacia el interior, dominaban este espacio.

Recinto principal: auténtico corazón del castillo, con murallas más altas y gruesas, aljibe, almacenes, capilla y residencia señorial. La gran torre de sillería —mal llamada “del homenaje”, realmente Torre Mayor— actuaba como observatorio y plataforma de defensa, dominando también el primer recinto.

Plano Castillo de Buñol


Elementos de defensa activa


En la Torre Mayor, los merlones disponían de ranuras para manteletes, y existen indicios de que contó con un cadahalso o matacán de madera, elementos comunes en otras fortalezas de la zona. Con el uso militar del recinto durante los siglos XVIII y XIX, se recrecieron parapetos (se engrosaron los muros de protección en azoteas y merlones) y se abrieron aspilleras para fusilería , aunque estas reformas evidenciaban que el castillo ya no estaba adaptado a las nuevas técnicas de guerra.

Limitaciones y obsolescencia


Pese a su imponente aspecto, el Castillo de Buñol tenía puntos débiles: algunos fosos podían batirse de forma limitada y su posición elevada no impedía que colinas cercanas lo dominaran a distancia. Estos factores, sumados a la evolución de la artillería, provocaron que su valor militar decayera pronto, lo que paradójicamente favoreció su conservación: a diferencia de otras fortalezas vecinas que fueron destruidas en sucesivas campañas, Buñol quedó obsoleto antes de sufrir daños irreversibles.

Estructuras defensivas principales

Glosario ilustrado de los elementos defensivos del Castillo de Buñol

En las siguientes imágenes se definen, se ilustran y se identifican las estructuras defensivas presentes en el Castillo de Buñol.

  1. Revista de Estudios Comarcales, 2009, núm. 9, p. 115-9, https://raco.cat/index.php/IECLAHOYA/article/view/390700 ↩︎
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